Mucha madre, poco padre.

Culturalmente somos un país de mucha madre y poco padre, en la mayoría de las familias mexicanas el padre brilla por su ausencia y por ende la madre tiene que cubrir el rol de ambos bajo la desdicha de no poder sanar del todo la falta que le hace un padre a sus hijos, no porque necesiten recursos, ni protección, es más bien una falta emocional, un vacío, un hueco que se deja en la psique de la persona y que es muy difícil de sanar.

¿Cuando será el día que podamos romper con la herencia cultural maldita? El padre que no puede hacerse cargo de sus hijos por sus propias carencias y huye en busca de protegerlos a ellos y así mismo de la falta de herramientas emocionales. Entonces se vuelve infiel, borracho, violento o el que no encontró otra salida que la muerte, solo para tener un pretexto para irse o para ser corrido.

Y ahí están los adultos que llegan al consultorio intentando sanar las heridas del niño abandonado, sintiéndose despreciado, mal querido, siempre en falta. Idealizando a la madre que se hizo cargo de todo, poniéndola en un altar intocable, volviéndola casi santa. Pero en su ausencia se vuelve el padre anhelado, buscado, deseado, se convierte más importante que la madre que está ahí al pie del cañón,

Entonces pasa el día de las madres y la ciudad se paraliza, se llenan las calles de rosas de colores, establecimientos sin cupo, el mundo se detiene. Un mes después el día del padre pasa desapercibido, en un intento de minimizar la falta las escuelas no le dan tanta importancia, la mercadotecnia invierte menos y ellos hacen como que no les importa que no los festejen.

¿Entonces qué deberíamos reflexionar este año en torno al día del padre? Como hombres quizá evaluar el por qué de la cobardía de abandonar a sus familias, por la razón que sea; y siguen ahí qué tan ausentes están a pesar de seguir viviendo el mismo techo ¿a qué hora llegan en las noches? ¿qué tanto ayudan en la crianza de los niños? ¿se saben el nombre de la maestra? o ¿su canción favorita? ¿van a las citas con el pediatra? Porque hay padres que aunque creen estar no están.

Como mujeres pensar ¿qué tipo de hombres estamos criando? ¿qué patrones les estamos haciendo repetir? y ¿cómo hacer para no fomentar adultos cobardes? Pensar en nuestro propio machismo de conservar la figura del padre como ausente para poder nosotras seguir teniendo ese papel tan venerado, tan intocable ¿será que no queremos compartir? ¿En qué estamos contribuyendo para seguir repitiendo la historia?

Como hijos hacer algo para no caer en las redes de la vida cíclica, donde parece que no somos más que víctimas de los traumas familiares y el destino ya escrito. Atendernos para dejar de crear un mundo de mucha madre y poco padre porque bien que nos hace falta tener más padre.

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