Cómo enojarse sin convertirse en Hulk

Enojarse es una de las principales herramientas de supervivencia en el ser humano, cuando te enojas estás marcando límites ya sea personales o de territorio, le estás mostrando al otro lo que no te gusta y no quieres que haga. Las personas que “no se enojan” muchas veces dejan que los demás pasen por arriba de sus deseos o terminan haciendo lo que no quieren hacer. Y agrego comillas al “no se enojan” porque no enojarse es humanamente imposible, viene dentro de tu software de nacimiento y no hay forma de deshacerse de esta emoción, las personas que “no se enojan” si se enojan pero no lo expresan.

Sé que es una emoción desagradable de la que muchos nos quisiéramos deshacer sobre todo porque hay veces que parece tomar el control de nuestro cuerpo y ocasionar desbarajustes. Por eso es muy importante  aprender a enojarnos sin convertimos en Hulk, que el enojo no te controle sino tu aprender a canalizar tu enojo, de tal forma que cumpla su función de supervivencia sin lastimar a los que están a tu alrededor.

Para que tus hijos aprendan el arte de manejar el enojo es necesario que tu lo hagas, los niños aprenden del ejemplo y cada segundo que ellos te ven están tomando toda una cátedra de cómo manejar las emociones. Así que aquí te dejo algunas de mis recomendaciones:

Cómo manejar el enojo de forma inteligente.

1.

El primer paso es identificarlo. Suena simple pero no lo es, a veces la tristeza se disfraza de enojo, puedes parecer enojado pero en realidad estás triste, parece que es más fácil lidiar con el enojo que con la tristeza (para algunas personas). Otras veces trataras de convencerte a ti mismo que no estás enojado (porque no quieres estarlo) pero en las emociones no se manda, acéptalo para que después sepas qué hacer con él, si eres de los que se traga el enojo acabarás estallando tarde que temprano como olla express.

2.

Identifica con quién estás enojado. Es importante saber quién está provocando ese enojo ¿tu mamá? ¿tu hijo? ¿tu marido? ¿el del gas? Y es muy importante para que el enojo vaya específicamente dirigido hacia quien le corresponde, es muy común que cuando estamos enojados “la agarramos contra todos” es en estos momentos donde estás perdiendo el control de tus emociones, si estás enojado con fulanito que solo fulanito sea el que la “pague”.

3.

Respira. En serio, respira. Después de tres segundos que te tardaste en respirar tu cerebro puede pensar, y las emociones deben pasar por la razón antes de pasar por el cuerpo o la boca. Antes de decir o hacer cualquier cosa cuando estás enojado date unos segundos para pensar en los 2 pasos anteriores.

4.

Pon un límite. Como te comenté al inicio enojarse tiene que ver con establecer límites, también nos enojamos cuando nos niegan algo pero eso tiene que ver más con frustración (lo tocaremos en otro artículo) . Debemos ser conscientes que si estamos enojados es porque alguien ha rebasado un límite que nos molesta y en gran o menor medida nos ha hecho daño y es importante respetar la función de ese sentimiento. A veces el límite es diciendo “NO” a veces es irse a otro lugar, llamarle a la policía o hacer una denuncia. Cuando el enojo nos rebasa (a nosotros o los niños) poner límites puede ser pegando, gritando, empujando, dañando al otro de la misma manera que el otro nos hizo daño, debemos retomar el control.

5.

Evalúa la magnitud de la situación. Por supuesto que hay momentos donde pegar, gritar o empujar puede ser la única forma de poner un límite al otro (en un asalto o acoso escolar) y por eso es tan importante el punto 3, pensar, de eso dependerá cómo actuemos.

6.

NO dejes de enojarte. Enojarse es muy importante, ayuda a defendernos y conservar la dignidad e integridad. Jamás pienses que no debes enojarte o que tus hijos no deben enojarse. Cada vez que te enojes piensa que esa emoción tiene un gran propósito pero necesitas aprender a usar la herramienta de la forma adecuada.

7.

Practica.  Para poder volvernos expertos en el arte de manejar las emociones no queda de otra más que practicar, podrás enojarte y volverte Hulk un millón de veces antes, pero si intentas seguir los pasos podrá llegar el día en que no te dejes llevar por las emociones y seas tu quien lleve las riendas. Solo así podrán tus hijos aprender de ti.

 

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