¿Cómo y cuando hablar de sexo con tus hijos?

Cuando mi tía de setenta me dijo que ella no tenía idea de a lo que iba en la noche de bodas me quedé impactada, pero ahora que lo pienso ¿yo si sabía a qué iba? quizás mi primer encuentro sexual no fue el día de mi boda pero puedo casi asegurar que fue igual de impactante que el de mi tía. ¿Por qué? podrían ustedes pensar que las cosas hoy en día son muy diferentes, puedes hablar de sexo con cualquiera, ¿puedes? ¿de verdad?

Lo prometido es deuda, hoy les escribo sobre cómo y cuando hablar de sexo con los niños y para eso les contaré un poco de mi experiencia personal. No puedo decir que no tuve educación sexual de hecho tuve mayor información que el promedio de la población, estando en una escuela mixta, laica y bastante abierta para la época y cultura. Sin embargo, no fue garantía, pues a pesar de conocer los procesos y formas de cuidado de la sexualidad tuve que lidiar con emociones y circunstancias para las que no estaba para nada preparada, y este pudiera ser el caso de tu hijo.

Si respondieron a mis preguntas, conocía la anatomía de ambos sexos, exactamente cómo ocurría la fecundación del óvulo y el espermatozoide, las enfermedades venéreas que podía contraer y que si no usaba condón podía quedar embarazada, todo eso y más sabía.

De lo que no tenía idea era de cómo me iba a sentir, nadie me lo dijo, nadie habló conmigo nunca que iba a tener curiosidad de tener sexo a los 15 y que de hecho me iban a dar muchas ganas, que iba a tener que hacerlo en un coche o un sucio hotel porque no había otra opción, que no se iba a poder a la primera, que iba a doler y mucho, que los hombres se duermen después del sexo y que el momento está lejos de ser romántico, y sobre todo  que al final iba a sentirme utilizada y vacía. Que los días siguientes iba a tener miedo de que todo mundo se enterara, que pudieran leerlo en mi mente o en mis piernas, que iba a hacerme una prueba de embarazo sola en un baño público con un nudo en el estómago encomendándome a todos los santos.

También puedo hablar de la experiencia de otros que han vivido la sexualidad sin que nadie les dijera, que si quedaban embarazadas iban a querer abortar y que el aborto es algo que no se supera nunca, que por miedo a decirle a sus padres iban a abortar solas y se iban a morir de miedo, tampoco les dijeron que con unas copas encima alguien podía tocarlas de más y hasta abusar de ellas incluso entre conocidos o en su propia casa. ¿Por qué nadie habló de esto con nosotros? porque es aterrador y los adultos prefieren no hablar de lo bueno por miedo a que se te antoje pero tampoco hablan de lo malo porque es demasiado difícil hablarlo.

Aquí te escribo algunas de mis recomendaciones más importantes:

  1. La parte fisiológica y cómo cuidarse ya lo dominas, existen 100,000 libros que pueden ayudarte y darte el empujón que necesitas, pero la experiencia emocional es fundamental en la educación sexual no te olvides de ella.
  2. Debemos iniciar la educación sexual en cuanto los niños comienzan a hacer preguntas, desde las partes del cuerpo, distinguir entre sexo femenino y masculino. Las películas, los comerciales o incluso los libros son una gran oportunidad para tomar el tema, no te hagas guaje. Limítate a responder las preguntas que te hacen no es necesario que des más información de la que te piden, poco a poco requerirán saber más.
  3. En cuanto tu hijo o hija muestren pudor o vergüenza es momento de darles espacio para tener intimidad (al bañarse, vestirse o ir al baño) esto les enseñará a escuchar sus necesidades emocionales.
  4. Deberás llevar a tu hija al ginecólogo desde la primera menstruación y desde ese momento asumir que en cualquier momento tendrá una vida sexual activa. Deja que entre sola a la consulta que ella elija un método anticonceptivo si lo llegar a necesitar, el médico puede orientarla en este aspecto. La vacuna contra el papiloma es también una forma de protegerla ante los riesgos de la sexualidad (consulta a tu pediatra para más información).
  5. En el caso del hombre es necesario hablar con él acerca de los sueños húmedos en cuanto comienzan a ocurrir, podrás darte cuenta cuando cambies sus sábanas, no hagas cómo si nada hubiera pasado porque puede ser que él no sepa que le sucede y necesite orientación. Cuando hables con él acerca de anticonceptivos también muéstrale las formas de protección femeninas es su obligación cuidar la salud sexual no solo de él sino de su pareja. 
  6. No enseñes a tu hijo que ejercer la sexualidad es símbolo de virilidad ni a tu hija que es denigrante, ambos deben saber que no debe tomarse a la ligera y que ante todo debe respetarse al otro.
  7. No importa lo bien educados que estén tus hijos sobre el tema, los riesgos están allá afuera y todos somos víctimas del error y las circunstancias, pero que tus hijos confíen en ti para acudir en los mejores y peores momentos de su vida depende de tus reacciones. Si te escandalizas, si haces como que el sexo no existe, si lo ves como algo malo, de lo que no se habla o por el contrario, empujas a tu hijo a que inicie la sexualidad ofreciéndole condones a las 13 te sientas a hablar de ello sin pudor ni descaro, olvídalo no acudirán a ti.
  8. Jamás regañes a tu hijo o hija por ejercer su sexualidad esto hará que no vuelvan a confiar en ti para hablar del tema o recurrir cuando necesiten ayuda, escucha, orienta y respeta sus decisiones.
  9. Como decía mi gran maestro el Dr. José de Jesús González: en la sexualidad, el afecto es primero, esta es la base para ejercer una sexualidad responsable y placentera, sin afecto de por medio tus hijos vivirán la sexualidad de forma agresiva, irresponsable y vacía.
  10. La sexualidad es un tema serio y por lo tanto debe hablarse así, con seriedad, pudor y respeto, pero siempre debe hablarse. 

Por supuesto que no me gustaría que Mentita iniciara su vida sexual tan temprano como lo hice yo, porque sé el riesgo sobre todo emocional que correría, por eso hablaré con ella del tema, le contaré mi experiencia, no le contaré del romanticismo cursi pasado de moda de los 50´s sino del mundo real, de los riesgos y de las decisiones difíciles, de cuidar y valorar su cuerpo, de tener autoestima y que siempre no importa qué pase podrá contar conmigo, no pensaré que es una p-u-t-a en ningún momento, como a tantas de nosotras nos hicieron sentir, no necesita un juez sino alguien en quien confiar.

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